Creo que el nihilismo que siento a veces es hambre.

domingo, octubre 23, 2005

El mundo de la imagen

El lenguaje son las metáforas de lo que queremos de ese gran espejo que llamamos mundo. Del espejo, no podemos formar nada más que reflejos, podemos torcer la mirada para ver o decir qué queremos.

Sólo podemos tomar imágenes, esto es, sentidos o significados, moverlos, mutarlos, reflejarlos. Aquí el pensamiento hace patente su importancia como superficie bruñida. Para saber moldear las imágenes hay que pensar, saber ser una superficie reflectora, de lo contrario nos limitamos al juego más vano y abrumador de rayos que dispersan nuestra perspectiva.

La verdad y el mundo son reflejos de un espejo que no sólo está frente a uno, sino frente a todos. Es vano y ególatra pensar que el mundo es el reflejo de uno mismo! Es la imagen de todos.

Pero el rayo, el reflejo y la imagen son rayo, reflejo e imagen de sí mismos, la metáfora siempre es metáfora de sí. No puede ser otra cosa más que su propio inicio y fin.

Pero por qué perdura esta imagen del mundo? Porque no entendemos que no es la imagen del mundo lo que podemos cambiar a voluntad, sino la imagen de la imagen del mundo. Como bestias, las cosas siempre serán lo mismo, esto es, sin metáfora. Como pensantes, las cosas se metamorfosean por los nuevos sentidos que les conferimos.

No esperes que el rojo cambie por el azul, o que el círculo se adecue al cuadrado, sino pregúntate que más puedo hacer del color, o que más me puede decir la figura.

lunes, agosto 15, 2005

De la Izquierda


El sub hizo una crítica muy interesante: todos los partidos políticos están corriendo al centro del espectro político conforme se van a cercando a las elecciones. Pero hay que considerar que este desplazamiento también se debe a las expectativas que tiene la gente sobre la política y sus actores. La gente quiere un gobierno de centro, porque en su infinita sabiduría proporcionada por el sentido común, cree que la moderación siempre es buena. Muchas veces no entiende lo que se está urdiendo detrás de la escena política, o no sabe más allá de lo que la televisión o la prensa le presenta, pero lo que si sabe con profunda convicción es que ni la derecha ni la izquierda son aptas para gobernar, y por lo tanto el menor de los males debe ser el centro.

Sabes de dónde proviene el término izuiqerda (política)?

La universidad al servicio de la comunidad

Dentro de sus planes de desarrollo nuestra Universidad se plantea la tarea de servir a los intereses de la comunidad bajacaliforniana, pero ¿Quiénes conforman esta comunidad? A lo largo de este ensayo trataremos de precisa a quienes sirve el actual modelo de universidad.

Desde la caída del Muro de Berlín ideológicamente se ha impuesto un realismo pragmático optimista que podemos ver cristalizado en la obra de Francis Fukuyama El Fin de la Historia. Se nos promete un futuro transparente donde ya no hay oposición ideológica, donde el individuo puede realizarse plenamente. Esta visión, muy cercana a las instituciones norteamericanas, es una visión totalitaria, pues concibe el presente como el espacio necesario para la realización plena de sus propios ideales y no permite ninguna divergencia. ¿Al servicio de quién están las universidades hoy en día?

El Papel de las Universidades

Cuál ha sido la función tradicional de la Universidad. Ha sido muy diversa, desde ser el lugar donde la burguesía reproduce sus cuadros técnicos e ideológicos hasta un campo de batalla ideológico entre concepciones divergentes de la sociedad. Como quiera que sea la lucha ideológica siempre ha estado presente en las universidades y hoy más que nunca debe hacerse patente esta lucha ideológica que las misma Universidades pretenden esconder detrás de discursos triunfalistas, de calidad y valores.

También hay que tener mucho cuidado de no caer en el falso extremo opuesto. La mera democratización de la educación no es la solución a los problemas que aquejan a nuestra sociedad. Cómo hemos visto la ilustración que trae consigo la educación no hay sido suficiente para romper con las inercias del poder en nuestro siglo. Podemos considerar que el pueblo alemán de la era nazi, era un pueblo educado. O podemos pensar que el pueblo norteamericano con su cultura pop carece por completo de una buena educación. Sin embargo, encontramos un sistema educativo fuerte en EUA. En concreto, la educación tampoco es la panacea de la democracia y justicia en nuestro país. El hacer llegar buena educación a la mayoría de la población también depende en lo que consideremos “buena educación”. Una educación basada en el modelo humanista difícilmente arraiga en la población que ha tenido una formación popularesca, o que está fuertemente influenciada por los medios masivos de comunicación, y naturalmente parecerá como un desperdicio para una sociedad obsesionada con la riqueza material. Pero si consideramos “buena educación” tener una formación centrada en la administración entonces lo único que hacemos es reforzamos los esquemas del mercado, no sólo en el ámbito productivo, sino también en el ámbito de la sociedad civil.

Qué es la privatización

Hay un viraje en cuanto a los paradigmas en la educación. Se sostiene hoy en día que las crisis económicas que sufrimos son en parte consecuencia de un poder excesivo otorgado a los sindicatos, esto es, que las luchas laborales habían ganado demasiado para los trabajadores, y por consecuencia se hacía poco con mucho dinero. Los neoliberales ofrecen un esquema para salir de las recurrentes crisis del capitalismo, la privatización y globalización.

Los procesos de privatización son procesos de racionalización, que apuntan a una sociedad totalmente administrada, donde se pueda hacer más con menos recursos. Este totalitarismo se ofusca ideológicamente dentro de la noción pragmática de que el capitalismo ha triunfado y no existe ninguna otra opción. La privatización es la tesis de que el mercado y las empresas en su afán de lucro pueden administrar mejor todo, inclusive la educación. Se considera que toda empresa regida por el Estado es ineficiente y obsoleta. Sin embargo, hay que considerar que este nuevo mundo tecnológico, en el cual las instituciones regidas por el Estado son ineficientes, es un mundo creado por las corporaciones multinacionales que imponen sus demandas al Estado y la comunidad misma. A través de este paradigma se pretende transforma al sujeto racional de la ilustración en un consumidor informado.

El espacio público es el espacio donde la comunidad puede discutir y dialogar sus asuntos. Poco a poco, el nuevo proyecto de Universidad ha ido destruyendo este espacio privatizando parcelas de la institución misma. En el caso de la UABC vemos este proceso en Sorteos Universitarios, la renta de los estacionamientos, en la concesión de locales en el centro comunitario, en la realización de eventos pro-empresariales, en el constante aumento de cuotas, el CENEVAL, ISOs, y otras más.

Si la misión de la universidad es la de brindar oportunidades de superación profesional a todos, además de propagar la investigación y la cultura, entonces nuestra universidad está haciendo un terrible trabajo. La gran mayoría de la población en nuestra ciudad es pobre, no tiene todas sus necesidades básicas satisfechas. Y la Universidad, que es una institución al servicio de la comunidad no está interesada en abatir la pobreza de las mayorías, ni en brindar oportunidades reales a los grupos marginados. Su principal interés es el desarrollo de empresarial como podemos ver en la gran mayoría de las políticas que aplica.

Nuestra universidad pretende ocultar el hecho de que es elitista y está al servicio de la clase empresarial detrás de un huero discurso de Calidad y Valores.

¿Quiénes son los que pueden estudiar? ¿acaso los hijos de los trabajadores tienen que luchar dos o tres veces más para lograr los mismos resultados que un estudiante promedio?

La paulatina privatización de las universidades responde a una problemática muy concreta: la racionalización de los recursos, atender las demandas del sector productivo y la explotación de un mercado antes no aprovechados. La resolución de estos problemas no trae consigo necesariamente la disminución de la pobreza, la justicia social, y el desarrollo de la cultura y la investigación.

Proletarización de la ciudad

El pobre es quien carece de medios para insertarse plenamente a la vida social, pero lo que aquí debe analizarse es qué es esta “vida social”, cómo está construida y a quien favorece en un sentido sistemático y funcional.

-¿Qué tiene de malo este planteamiento si tan sólo es ponerse a la altura de los tiempos, es ser inteligente, dejar los residuos caducos del pasado y aceptar la incuestionable marea del mercado?

La idea de que el futuro de la humanidad está en la visión mercadológica llega a ser peligrosamente totalitaria. Se nos propone un futuro mejor a través del libre mercado, del corporativismo y de la empresa considerándolos medios concretos de “desarrollo humano”. Inclusive la noción que se ha forjado hoy en día de democracia es un remedo de la idea misma del mercado. Se nos ha hecho creer que la única manera de salir de la pobreza es mediante la actualización y modernización de nuestras herramientas profesionales, sin darnos cuenta que es el proceso mismo el que sigue generando pobreza y desigualdad. Las grandes inversiones que se hacen en la actualización y modernización de la infraestructura e insumos no están hechas para beneficiar a la comunidad en su totalidad, sino para beneficiar a ciertos mercados y a ciertos sectores productivos. A veces parece cínica la tesis de que todo esto beneficiará a todos los estratos de la sociedad por medio de una derrama. Esta tesis lleva más de 200 años tratando de convencernos. En este sentido, en el fin de las ideologías encontramos el nuevo totalitarismo, donde sólo hay una posibilidad, una sola manera de administrar, y todo aquello que no esté en sintonía está condenado a desaparecer a ser descontinuado. Así mismo, el corporativismo también es una ideología totalitaria, donde una sociedad debe estar totalmente regulada por los mecanismos empresariales y de mercado, incluso el arte, la teoría y la felicidad.

Privatización de la educación

Se habla de la difusión del conocimiento a través del libre mercado como si el intercambio o quehacer comercial dejara como residuo conocimiento benéfico. Por ejemplo, la revista electrónica de la UNESCO Education Today, en un articulo titulado Higher Education for Sale (Educación Superior a la Venta) discute los pros y los contras de la privatización en masa de ésta, cita: “Students are now consumers, free to choose the best course they can find in a ‘market’ that has become world wide”[1]. Que un organismo de esta envergadura no se sonroje ante tales propuestas nos señala la relevancia mundial de estas políticas. En nuestro caso local, este actuar a través de los mercados “libres” deja maquiladoras y un espacio que se llena poco a poco de una homogeneidad cultural occidental; determina nuestro desarrollo con base a intereses ajenos a nuestra comunidad en la cual, los intereses propios se pierden detrás del discurso del desarrollo y del progreso económico. Perdemos de vista que, por ejemplo, nuestra ciudad, a pesar de su “renacimiento cultural” sufre graves deficiencias en materia educativa.

Esto lleva a la pregunta: ¿determina la economía a la educación? Afirmamos que sí. No sólo por las estadísticas o análisis de prominentes pensadores como Heinz Dieterich[2], sino por un fenómeno que se ha dado en los discursos post-ideológicos. Por mucho tiempo se atacó a concepciones como la marxista acusándola de reduccionismo económico, por pretender reducir todo ámbito de lo humano a un principio económico. Esta interpretación, mejor conocida como marxismo vulgar reflejaba un miedo del hombre a reconocer que podía ser objetivado en la economía. Sin embargo, desde la caída del Muro de Berlín el discurso vuelve al economicismo, pero ahora envuelto en un aura de libertad, progreso, desarrollo: “Economicismo. Consiste en el predominio determinante de la dimensión civil de la vida social –la que constituye a los individuos como burgueses o propietarios privados- sobre la dimensión política misma –la que personifica a los individuos como ciudadanos o miembros de una república”[3]. Los factores administrativos son ahora centrales en toda institución, inclusive primordiales como se puede ver en el caso de nuestra Universidad (UABC). No es de extrañarse que el mercado sea la instancia suprema en nuestros tiempos.

Se nos plantea que el conocimiento y el desarrollo-progreso económico se determinan el uno al otro conforme van avanzando, incluso nos llegan a sugerir, expertos e instituciones que el conocimiento social que poseemos ha superado toda visión anti-capitalista, y que esto, a su vez se refleja en le progreso de los países que han asumido este saber. No es extraño que sean estas posturas de corte pragmatista, utilitarista. ¿No será al revés? que nuestro conocimiento fragmentario, relativo, efímero, inconexo es un reflejo de cómo la «cultura comercial» ha determinado los objetivos de las instituciones educativas, a través de los mercados y los discursos de progreso y desarrollo.

El término del mercado es un término espurio ambiguo, metafísico, que no muestra su concreción más que en cifras de ganancias o pérdidas. Los indicadores de los mercados no nos dicen objetivamente las preferencias de los consumidores, aislados de todo contexto social, sino únicamente muestran la capacidad de elección de grupos de individuos impuesta por las mismas estructuras dominantes.

Prospectivas

La educación es una Institución Social y no debe ser manejada con una visión empresarial. De no ser así perdemos el rumbo hacia la emancipación ideológica y social. La Universidad debe ser un espacio público por excelencia donde la libre discusión de ideas se pueda dar. Donde nuevos paradigmas sociales puedan ser planteado y estudiados libremente con miras de beneficiar a toda la sociedad. La privatización no es un camino inexorable para la educación, las Universidades deben resistir este proceso ofreciendo alternativas, esto es, apoyando proyectos de investigación diversos, permitiendo la plena libertad de expresión y de cátedra, ayudando a que los jóvenes de escasos recursos puedan ingresar y mantenerse dentro de la Universidad.

A final de cuentas ¿qué es más importante, que haya Internet en las escuelas en vez de apoyar a estudiantes de bajos recursos? ¿A quién beneficia esto?



[1] http://www.unesco.org/education/education_today/today03.pdf “Los estudiantes son ahora consumidores, libres para elegir el mejor curso que puedan encontrar en un ‘mercado’ que se ha hecho mundial”. Traducción libre.

[2] “La esencia política-ideológica del proyecto económico-educativo de la globalización es el binomio: desarrollo económico sostenible – desarrollo humano sostenible, con la obvia primacía de lo primero sobre lo segundo”. Heinz Dieterich. “Globalización y Educación: la ideología” en La Sociedad Global: educación, Mercado y democracia. 6ta. Reimpresión. Edit. Contrapuntos, México, 1998, p. 102.

[3] Bolívar Echeverría. Las ilusiones de la modernidad. UNAM /El Equilibrista, México, D.F., 1995, p. 155.

domingo, diciembre 26, 2004

A mí que me presumes, si yo aprendí a usar tanga nada más porque te gustaba a ti. Soy artista, puedo hacer lo que quiero, perdón lo que quiera- vez como siempre se trata de ti! Andaba por la casa en calzones, pero siempre la ropa interior tenía que llevar estampados.

-Eres tan ambiguo cómo alguien que no acepta que es maricón. Será maricón? No lo aceptaba pero para demostrar que en realidad no era maricón tenía que al menos aceptar la pregunta. Sería maricón?

Y él que hacía para cautivar a sus lectores? les decía que les inscribía en sus novelas, cómo? Haciéndose pasar él por ellos, como un escritor que se cree lector.

Conocí a un filósofo que odiaba a los psicólogos porque estaba secretamente convencido de que éstos nos habían robado los secretos del oficio.

De que en los actos de magia frecuentemente haya involucrado un acto de enunciación lingüística de viva voz, es parte de aquel deseo secreto de que nos hagan caso (pongan atención cuando hablamos).

Por qué me hago amigo de gente que ni me cae bien?

Mi ambigüedad es bien clara, ¿puede éste ser el principio de la comedia?

Como la comedia de figurón!

Que hermoso y divertido tiempo aquel en que la distinción entre una farsa, un burlesque era práctica y necesaria.

Los griegos fueron los primeros sociólogos y psicoanalíticos: distinguieron el Drama de la Tragedia de la comedia.

Que estúpida aquella sociología que describe la comedia como un acto tan solemne, como el acto de ponerle un espejo a la sociedad para que vea en él sus vicios y locuras, i.e., que le da un carácter pedagógico, la TV nos ha enseñado repetidamente lo estúpido que es querer enseñar educando, producimos alienados que disfrutan del orden y la armonía, como a un personaje de comercial.

“No olvido que algunas filosofías tiene un aire asaz dogmático”. Existe un prejuicio contra la filosofía, o más bien se le puede llamar una vacuna contra su poder existencial, el poder de hacer existir cosas en la voluntad de los seres humanos. Arremeter, en aras de una supuesta humildad democrática cognoscitiva, en contra de “cualquier sistema acabado” es dejar ingenuamente el camino abierto a las fuerzas del mercado. Si nosotros concientemente y responsablemente no discernimos claramente nuestras posibilidades, si dejamos el poder de decisión a la deriva de la marea económica las fuerzas productivas son las que decidirán.

La libertad es un concepto y valor muy importante, pero como fin destruye muchos de los medios para su realización. La libertad en sí no puede ser un fin, pues la libertad siempre va acompañada de alguna otra acción o concepto. Cometemos una falacia por extensión. Creemos que porque el desarrollo de las ciencias y de la tecnología descansa en la variedad y competición de artefactos, tecnologías, hipótesis y teorías, entonces en el ámbito social y político debe ser igual. Estamos extendiendo los conceptos de una esfera a otra de una manera impositiva y tramposa.

Por otro lado, ¿por qué tenemos tanto miedo a cambiar? A veces pienso que no es tan difícil en sí que el mundo cambie, sino que es nuestro miedo a que hace cada vez más y más imposible esta opción.

A final de cuentas quién es quien pide libertad, y sobre todo “libertad económica”? El mercado y las fuerzas productivas. Y nosotros equiparamos este desarrollo con la consumación de la felicidad humana, siendo que durante 500 años de progreso científico la vida humana no a variado considerablemente (en varios respectos, afectiva, psicológica, y democráticamente). La ciencia no se ha propuesto la tarea de resolver los principales problemas de la humanidad sino los de las fuerzas productivas y del mercado (y que a veces coinciden con el bienestar de la humanidad). Creemos que el bienestar y la felicidad humanas son las que motivan y/u orientan a las fuerzas productivas y al mercado


jueves, diciembre 23, 2004


No encontré mi cepillo Posted by Hello

Así habló Nietzsche

A veces uno se pregunta: ¿cómo pudo aquella gente vivir en tal ignorancia? ¿Cómo era posible un mundo sin piedad y sin certeza? Como la noche, regresa la oscuridad al mundo. A pesar de todo el optimismo prescrito no puedo llegar a creer en un hecho tan ilusorio, ubicuo, transparente. Cuando la mente o la inteligencia pierde la confianza en sí misma, qué es lo que permanece? Inmensa desconfianza en el lenguaje, pero desconfiar de él significa admitir su conexión logocentrica.

Un buen libro, consistente y robusto sería un análisis marxista del psicoanálisis y en la segunda parte del libro se debería hacer un psicoanálisis del marxismo.

Hacemos presente un extraño gusto por las perversiones y morbosidades. Le cobramos al presente la factura por un pasado que reprimió al cuerpo y a la mente. Eran tiempos duros materialmente, la vida exigía rigor, fortaleza y resignación. Hoy esta actitud ya no es necesaria, pues la tecnología ha encontrado la manera sucedánea de cumplir nuestros deseos.

Quién dijo que el deseo es lo que nos separa de los animales, no entiende que el romanticismo es una enfermedad, un delirio. Y seguimos ignorando que somos producto de nuestro tiempo.